“La
Municipalidad desconoció a la Comunidad Plácido
Puel, fraccionó y entregó a particulares sus tierras y promovió en contra de
sus miembros una persecución que aún se mantiene, mediante la violencia
policial y las denuncias penales”, explica el “Informe de Situación de Derechos
Humanos del Pueblo Mapuche en Neuquén 2009-2010”. Es sólo uno de la
decena de casos que detalla el relevamiento y da cuenta de la “ilegalidad de la
política oficial respecto de los pueblos indígenas, donde prácticamente todos
los conflictos que sobrelleva el pueblo mapuche tienen su origen en el
incumplimiento, por parte del Estado, del derecho vigente”.
El trabajo da cuenta de la numerosa legislación que
obliga el cumplimiento de los derechos de los pueblos indígenas: Constitución
Nacional y provincial, Convenio 169 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) y Declaración Universal de la ONU, entre otros. “La mayoría
de las estructuras y prácticas judiciales no se han modificado para adecuarse
al cumplimiento de tales derechos. Ni el estado nacional ni las provincias han
adecuado sus leyes procesales para permitir que los pueblos indígenas actúen en
condiciones de igualdad”, denuncia el Observatorio, creado en marzo de 2009 con
apoyo de la
Confederación Mapuche de Neuquén y que cuenta como miembros
honoríficos a Adolfo Pérez Esquivel, Noemí Labrune (Asociación Permanente de
Derechos Humanos de Neuquén) y Rodolfo Mattarollo (consultor de la Secretaría de Derechos
Humanos de la Nación),
entre otros.
A lo largo de 76 páginas se detallan violación al derecho
a la educación, negación de acceso a la Justicia y la “discriminación institucionalizada”
por parte del estado provincial. Se hace hincapié en el despojo de los recursos
naturales y los territorios ancestrales. Denuncia que la legislación referida a
hidrocarburos, el Código de Minería, los códigos de aguas y las leyes
provincias referidas a tierras “en ningún caso han incorporado” los derechos de
propiedad, consulta y participación establecidos en la Constitución Nacional
y el Convenio 169.
“Esta omisión origina numerosos abusos por parte de
las empresas extractivas y de los gobiernos provinciales, quienes no se
consideran obligados al cumplimiento de las obligaciones internacionales”,
afirma y explica que la situación se agrava en los numerosos casos en que los
tribunales de provincias imputan como delito la resistencia de las comunidades,
que rechazan las concesiones (petroleras, mineras, forestales) otorgadas sin
haber sido consultadas.
La principal demanda de los pueblos originarios es el
territorio. “En la protección de la posesión y propiedad de las tierras, las
leyes se mantienen en el nivel declarativo y no existe una legislación y acción
estatal adecuadas que los hagan efectivos”, recuerda el informe.
Responsabiliza al gobierno provincial y al Instituto
Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). “El INAI no ha demostrado voluntad para
cumplir con la ley en caso de oposición u obstáculos opuestos por las
autoridades provinciales. No está organizado para recabar información respecto
del cumplimiento de la ley y no ha adoptado ninguna decisión orientada a
realizar acciones tendientes a su efectividad “, afirma el Observatorio de
Derechos Humanos.
En 2009, el INAI y la Universidad Nacional
del Comahue firmaron un acuerdo para avanzar con el relevamiento catastral. El
gobierno provincial se negó a participar y luego emitió una intimación a la Universidad y el INAI
para que abandonen el relevamiento.
“El gobierno provincial siempre se negó a avalar o
participar en cualquier relevamiento que no estuviera dirigido y controlado por
él”, explica el informe y asegura que el cumplimiento de la Ley 26.160 siempre padeció una
“política de boicot permanente”, que incluyó el desconocimiento de las
personerías jurídicas de las comunidades, la aceleración de juicios contra
referentes mapuches y la conformación de grupos civiles armados que prometían
defender la “propiedad privada ante la amenaza indígena”.
El relevamiento catastral se mantiene suspendido, a
pesar de que la Defensoría
del Pueblo de la Nación
instó en marzo pasado a su urgente realización. “Esta situación agudiza los
conflictos y las posibilidades de que el Estado, las empresas y los grupos
terratenientes continúen despojando a las comunidades de sus tierras y, junto
con los miembros del Poder Judicial, criminalizando las acciones de resistencia
del pueblo mapuche”, alerta el Observatorio.
Página/12 se comunicó con el Ministerio de
Coordinación de Gabinete de Neuquén. Delegaron las consultas en el Asesor
General de Gobierno, Darío Moya. En un breve diálogo sostuvo que el informe no
muestra la realidad del pueblo mapuche de Neuquén y solicitó las preguntas por
escrito. A pesar de acordar un horario de cierre, el funcionario no envió las
respuestas.
Las conclusiones del informe afirman que la provincia
se caracteriza por un “racismo estructural” hacia el pueblo mapuche, que se
constituye como “un aparato de agresión hacia la cultura indígena”. Explica que
el “modelo autoritario” actual tiene sus raíces en la Campaña del Desierto,
opera con dinámicas similares, y tiene como fin último la rentabilidad de los
negocios inmobiliarios, la explotación hidrocarburífera, las empresas
forestales, las grandes estancias y las compañías mineras. Todas actividades
que avanzan sobre los territorios ancestrales indígenas.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-149758-2010-07-19.html