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Muere el presidente del grupo Prisa PDF Imprimir E-Mail
Jesús de Polanco,  fundador del imperio Prisa, falleció el pasado sábado. El grupo Prisa es el mayor grupo de comunicación español y está presente en 22 países de Europa y América. En America Latina está presente en los siguientes países:

El siguiente texto fue publicado en el diario "El Pais", de su grupo editorial:



"Fue un amigo de todos nosotros. Un líder de las libertades". El jesuita José María Martín Patino, bajo un sol inclemente, trazó el perfil de Jesús de Polanco, como profesional, empresario y "campeón de la comunicación".


"Fue un amigo de todos nosotros. Un líder de las libertades". El jesuita José María Martín Patino, bajo un sol inclemente, trazó el perfil de Jesús de Polanco, como profesional, empresario y "campeón de la comunicación". Se iniciaba el adiós de todos al fundador del Grupo PRISA, ayer en el cementerio de la Almudena. Abrazados unos a otros, sus familiares le escuchaban.

María del Carmen Polanco, la hermana mayor, fue la primera en llegar al cementerio. Vestía de morado y, al estrechar la mano, llorando, dijo: "Lo único que puedo hacer es rezar. Es mi hermano pequeño. Y en casa he puesto la televisión, para seguir viéndole todo el tiempo".

Poco después de la una y media entraban en el paseo cuatro coches repletos de flores, y luego el que conducía el féretro. Frente a la tumba, con el gesto serio y aturdido, se situó Ignacio Polanco. Y a un lado de la tumba, más familiares: sus otros hijos (Manuel, Isabel y María Jesús) y su sobrino, Javier Díez de Polanco. Y los nietos, de todas las edades.

Al otro, en los pasillos estrechos entre las lápidas, se alinearon el primer director de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián; el actual, Javier Moreno, y el ex presidente del Gobierno Felipe González, los brazos cruzados, la cabeza baja. Tan próximo como lo ha estado desde que Polanco murió. Primero en la clínica, luego en la capilla ardiente, hasta el último adiós en el cementerio. Igual que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que acompañó a la comitiva desde la Fundación Santillana y que se quedó en un segundo plano.

Martín Patino dijo muchas cosas. Todas muy emocionantes. Por ejemplo, que Polanco era un hombre ante todo independiente. Que no le asustaron ni siquiera las calumnias. También dijo: "Fue amigo de sus colaboradores. Encontraron en él un defensor".

Entre la nube de cabezas al sol, entre tantos banqueros y empresarios, entre los políticos y los guardaespaldas, estaban los trabajadores de EL PAÍS y de las otras empresas del Grupo PRISA. No se olvidaban de que Polanco los defendió. Y que lo más importante es que pudieron trabajar con independencia. Decían que el jefe era afable, detallista. Que nunca dejó de saludar a nadie, o de dar las gracias.

Horas antes, la capilla ardiente había sido un ir y venir de políticos, empresarios y periodistas. Los rostros conocidos se contaron por decenas -desde el presidente del PP, Mariano Rajoy, hasta el presidente del Barcelona, Joan Laporta, pasando por el presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez- y también los desconocidos. Trabajadores, amigos, colegas de otros medios, lectores de EL PAÍS y oyentes de la SER. Se acercaron a rendir homenaje a su jefe, a su compañero y al fundador de su periódico.

Sentado junto al féretro, en la capilla ardiente, Francisco Pérez González, Pancho. Amigo y socio de Jesús de Polanco durante 55 años. Incluso se adelantó para esperarle en el cementerio de la Almudena. Se acomodó sobre una lápida, con un sombrero panamá, muy afligido. Y aguardó.

Antes de que llegara Pancho a la Almudena, antes que casi todos llegaran, estaba Francisco Berenguer. Con camisa azul clara y un plano del cementerio. Francisco Berenguer tiene 77 años. Un contemporáneo de Jesús de Polanco: "Bueno, en realidad yo soy un año menor, porque nací en 1930", precisaba. Es madrileño, como lo fue él. Viene a saldar una deuda con ese hombre al que no conoció. Bueno, al que no conoció personalmente: "Como demócrata ha hecho mucho por la libertad de expresión. Era un luchador como pocos. Me ha ayudado a tener lo que tengo, lo que tenemos hoy en día", explicaba.

Francisco, ferroviario y sindicalista, lleva un podómetro en la cintura que marca cuatro kilómetros -"ando mal de la circulación y tengo que caminar, ¿sabe?"- y se apoya en una cruz, tras la cinta que limita el paso. Se toca su gorra roja, descolorida por el sol, y mientras ve llegar la lenta procesión de figuras enlutadas, dice: "Me temo que va a haber más personas con corbata que gente como yo. Y no lo entiendo. Aquí tienen que estar los trabajadores".

Los trabajadores estaban en el paseo, buscando las sombras exiguas junto al cuartel 309. Y habían estado en la capilla ardiente. Desde Gemma Nierga, la directora de La ventana, de la SER, hasta un empleado fundador de EL PAÍS, ya jubilado, que vino desde Sevilla y no paró de llorar.

"Era exigente para saber la verdad. Buscaba la verdad. Fue un coloso de la información. Deja el recuerdo de la lucha por la información y el diálogo", proseguía el jesuita. Francisco, el ferroviario de Vallecas, se había quitado la gorra para despedir al hombre que no conoció.

Dos pasos más allá, aupado entre dos lápidas, solo, Valentí Fuster. El cardiólogo de Polanco, el amigo de Polanco, con el que había fundado con ilusión un centro de investigaciones médicas. "Yo creo en el recuerdo", decía al marcharse, "y le puedo asegurar que no será la última vez que venga".

"Por encima de las diferencias de opinión, era ante todo, un amigo. Siempre tuvo el corazón abierto". Las frases de Martín Patino sonaban como aldabonazos emocionados.

Cerca de las dos de la tarde, el féretro, sin crucifijo, fue bajado a la sepultura. Decenas de cámaras fotográficas dispararon a la vez. Luego llegaron las flores, muchas, desbordándose por las tumbas vecinas, desluciendo las rosas de tela que nunca se marchitan. Las flores recién cortadas se quedarían perfumando la tarde calurosa cuando todos se habían ido. Como un rastro de vida. Coronas y cruces, remachadas de cintas con muchos nombres. Los Reyes, los príncipes, Mario Vargas Llosa, Alejandro Sanz.

El primer ramo, uno muy sencillo, de rosas blancas, fue el de EL PAÍS. Manuel Polanco retiró algunas y las repartió entre los nietos. Pancho, desconsolado, también recogió su flor. Luego las echaron sobre la tumba abierta. Ignacio dio las gracias, entrecortada, brevemente. Dijo que allí estaría la familia para saludar a todos.

Y en medio del silencio extraño de los cementerios, sonó el aplauso del adiós.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/opinion/adios/todos/elpepuopi/20070723elpepiopi_9/Tes


Biografía de Jesús de Polanco en la Wikipedia:


Jesús Polanco Gutiérrez, conocido habitualmente como Jesús de Polanco (Madrid, 7 de noviembre de 1929 - 21 de julio de 2007) fue uno de los empresarios más influyentes de España, con intereses fundamentalmente en el terreno de los medios de comunicación. En 2005 fue incluido por primera vez en la lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes de los Estados Unidos ocupando la posición 210.

Poseía el 64% de las acciones del grupo PRISA. Ésta a su vez es la primera accionista del 23,6% de Sogecable. Es uno de los grupos de medios de comunicación más importantes de Europa. Produce el periódico generalista con mayor tirada nacional, El País; engloba a empresas de radio como Cadena Ser, de televisión como Cuatro, o la plataforma de televisión de pago Digital+, única plataforma de televisión por satélite en España. Además contaba con cientos de emisoras de radio y televisión locales, poseía también intereses en multitud de emisoras extranjeras, algunas de ellas líderes de sus países como Radio Caracol de Colombia. PRISA cuenta también con un fuerte interés editorial con nombres como Editorial Santillana, El País Aguilar, Alfaguara o Altea.


Nació el 7 de noviembre de 1929 en Madrid.

Huérfano desde niño, se costeó los estudios vendiendo libros a domicilio. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense en 1953, comenzó su trayectoria profesional en tareas editoriales y de comercialización de libros. En 1958 fundó la Editorial Santillana.

Con la reforma educativa del ministro Villar Palasí, concretada en la Ley General de Educación de 1970, Santillana fue la única editorial que tuvo listos con arreglo a la nueva ley los libros de textos el curso escolar 1970/1971 con gran éxito.

Crea en 1972 el grupo Timón y un año después se incorpora al grupo fundador del diario "El País" desde donde llegará a ejercer de Consejero Delegado y Presidente. En 1976 se empieza a publicar "El País" que durante los primeros años, se convierte en el periódico más importante de ideología socialdemócrata, frente al periódico conservador ABC antes líder y a pesar de periódicos con una ideología más definida como Diario 16. Unos años después, en 1979 inicia la Fundación Santillana, para la promoción y estudio de nuevas técnicas educativas y de comunicación, así como la protección y difusión de la cultura.

En 1984 crea la sociedad (o holding) Promotora de Informaciones Sociedad Anónima (PRISA). En 1985 constituye la Sociedad Española de Radiodifusión (SER), dentro del grupo Unión Radio, que preside desde 1993. Tras ello, continuó expandiendo sus negocios editoriales y multimedia a Hispanoamérica o Europa.

Es miembro de la Academia Europea de las Artes y de las Ciencias y del Patronato de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. También co-preside el Patronato de la Fundación Escuela de Periodismo.

Ha estado casado en dos ocasiones. Isabel Moreno Puncel fue su primera mujer y madre de sus cuatro hijos, de la que separó en 1989 después de 32 años de matrimonio. En el 2003 ponía fin a 19 años de convivencia y 11 de relación matrimonial con Mariluz Barreiros. Polanco y Mariluz Barreiros se habían casado el 31 de marzo de 1992.

Falleció en Madrid, a los 77 años de edad, el 21 de julio de 2007 víctima de un mieloma múltiple, enfermedad hematológica que afecta, principalmente, a la médula ósea. Con anterioridad, el 16 de noviembre de 2006, el Consejo de Administración de PRISA había decidido nombrar como su sucesor al frente del grupo mediático a su hijo, Ignacio Polanco Moreno, de 52 años de edad. El último acto público de Jesús Polanco fue en junio de 2007, en una reunión celebrada en Lisboa por el equipo directivo de PRISA.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_de_Polanco



Artículo de opinión aparecido en Libertad Digital y escrito por Luis Pino crítico con el fallecido:


Ayer (no podía ser sino en fin de semana), los gallinazos se metieron por los balcones de la casa presidencial del Grupo Prisa, a revolver con sus alas el tiempo estancado en su interior. Y toda España despertó de un letargo de décadas.

La muerte de cualquier poderoso es siempre algo especial. No es verdad que nuestras vidas sean los ríos que van a dar en la mar: eso es sólo para nosotros, los mindundis. El poderoso, como la energía, ni se crea ni se destruye. Tan sólo se transforma, dejando de hacer Historia para convertirse en Historia. Nos guste o no, ganarse la inmortalidad no es cuestión de grandeza, sino que depende tan sólo de la simple capacidad de dejar en tu entorno una huella imborrable. Estadísticamente hablando, es más fácil conquistar la vida eterna de la Historia siendo un gran canalla que comportándose como un probo ciudadano.

Villano o caballero, no cabe duda de que la huella que deja Polanco será difícil de borrar. Pocas personas como él han buscado y ejercido el poder de manera tan consciente y tan abierta. Cultivando primero su imperio a la sombra del poder y ejerciendo después éste de manera implacable cuando su imperio le puso en condiciones de demostrar que no había testículos para negarle nada de lo que a él se le antojara.

Ideológicamente, era un conservador que supo detectar, y aprovechar, la corrupción y la falta de escrúpulos de un sector de la izquierda española, sector que terminó por secuestrar y pervertir, con el inestimable concurso del finado emperador, la voluntad de la izquierda toda. En su grupo de comunicación, dejó carta blanca al ideólogo Cebrián y se limitó a trazar después una muesca en su revólver cuando, entre los dos, acabaron por convertir al PSOE en una franquicia más del Grupo Prisa.

Fue, en cierto modo, un buen empresario, pero también un gran capo. Con una determinación férrea, procuró laminar siempre que pudo la libre competencia, aprovechando para ello las ventajas que el poder, propio o ajeno, le otorgaba. Desde los inicios de su fortuna con la editorial Santillana, lo suyo no era el tráfico de influencias: era un auténtico atasco.

Maniobró con contundencia para neutralizar o comprar a sus competidores cuando éstos, a pesar de todos los obstáculos, ponían en riesgo el papel de Prisa como primer grupo mediático español. Porque sabía comprender, mejor que nadie, que todo poder deriva, en última instancia, tan sólo de la apariencia de poder, y que la pérdida del liderazgo mediático habría representado su ruina. Entendió a la perfección que todo se compra y se vende, y supo colocar jueces y políticos en los flancos que más necesitaba cubrir, para poder, cada vez que llegara el caso, disfrazar de iure lo que tan sólo era facto. Consiguió así devolver la vista a una Justicia que alguna vez había aspirado a ser totalmente ciega.

Hubiera podido ser nuestro ciudadano Kane, pero prefirió aprovecharse de que en España no existen ciudadanos, sino tan solo siervos. Con su muerte, nos deja ahora huérfanos de señor y sin la menor esperanza de llegar a saber quién o qué fue su Rosebud.

La muerte del emperador no parece plantear grandes incógnitas sobre cuál será el destino de su imperio. En los cuarteles generales de Prisa, ese grupo empresarial que tanto contribuyó a consolidar la naciente democracia española, para luego terminar subastándola al mejor postor en los despachos enmoquetados, todo está bajo control. El sucesor está nombrado, en la persona de su hijo Ignacio; el ideólogo Cebrián sigue en su puesto, con su ademán impasible. Todo queda, por tanto, atado y bien atado.

El problema, como bien sabemos los españoles, es que no hay nudo, por muy gordiano que sea, que un Alejandro no pueda deshacer. Así que quizá el futuro no esté, en realidad, tan escrito.

Descanse en paz, Jesús de Polanco.

El tiempo incontable de la eternidad se ha terminado.


Fuente: http://www.libertaddigital.com/bitacora/enigmas11m/




 
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